Con motivo del día de la madre tierra.
Ella nos mira con esos preciosos ojos verdes llenos de vida, unos ojos que lloran mares de un inmenso azul.
Con motivo de la madre Gaia que un día nos vió nacer y algún día será testigo de nuestro ocaso.
Con motivo de nuestros actos, nuestras barbaries, nuestras peleas.
Nuestras vanidades, nuestro no querer reconocer lo mucho que tenemos que ver con ella, como dos amigos peleados.
No es un día especial para tí, tampoco para ella, no significa nada si no cambiamos algo.
Porque si cambiamos y corregimos nuestros errores no la estaremos ayudando solo a ella, sino también a nosotros mismos, porque formamos parte inescincible.
Lo primero es reconocerlo, luego cambiarlo, y a nosotros aún nos queda un largo camino.
Va por tí querida Tierra, madre Tierra.
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